Washington acogerá consultas decisivas sobre el Sáhara marroquí… y la autonomía se consolida como la única base real de negociación
Estados Unidos impulsa una nueva fase de dinamización del proceso político relativo al Sáhara marroquí, mediante una serie de contactos diplomáticos intensificados con las principales partes implicadas y actores internacionales. Esta iniciativa busca reactivar el marco de negociación bajo la supervisión de Naciones Unidas, en un contexto en el que la propuesta de autonomía presentada por Marruecos en 2007 gana cada vez mayor respaldo internacional como la opción más viable y realista.
En este sentido, Washington prevé acoger próximamente consultas políticas de alto nivel destinadas a relanzar el proceso de Naciones Unidas sobre el Sáhara marroquí. Estas reuniones se enmarcan en una dinámica internacional creciente que considera la iniciativa de autonomía bajo soberanía marroquí como la base más seria para alcanzar una solución política duradera.
Las discusiones se apoyan en las recientes resoluciones del Consejo de Seguridad, en particular la 2797, que reafirma la necesidad de una solución política pragmática, realista y aceptada por las partes. En este nuevo enfoque, el debate ya no se limita a aspectos técnicos o de gestión del statu quo, sino que aborda el futuro global del proceso político en el Sáhara marroquí.
Washington, que ya reconoció en 2020 la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara marroquí, sigue considerando la iniciativa de autonomía como un marco creíble, posición que también ha ido ganando terreno en varias capitales europeas y africanas, especialmente Francia y España.
Fuentes cercanas al dossier señalan que esta reactivación diplomática responde también a la creciente preocupación por la estabilidad regional, en un contexto marcado por desafíos de seguridad en el Sahel, el terrorismo transfronterizo y las redes de criminalidad organizada.
Paralelamente, Estados Unidos ha mantenido contactos discretos con las distintas partes implicadas, incluidos Marruecos y Argelia, así como reuniones preparatorias en distintas capitales europeas, con el objetivo de preparar el terreno para una reanudación estructurada del diálogo bajo el paraguas de la ONU.
En el plano diplomático, Marruecos insiste en que cualquier solución al conflicto del Sáhara marroquí debe basarse en su soberanía nacional y en la iniciativa de autonomía como única referencia de negociación.
Mientras tanto, dentro de Naciones Unidas continúa el debate sobre el futuro de la MINURSO, misión desplegada desde 1991, cuyo presupuesto y eficacia están siendo objeto de revisión tras más de tres décadas sin avance definitivo hacia una solución política.
Expertos en relaciones internacionales consideran que el actual movimiento diplomático entre Washington, Madrid y París responde a una reconfiguración progresiva del marco negociador, en la que la autonomía deja de ser una opción entre varias para convertirse en el eje central de cualquier futura solución.

