Política

Zainab Tamim Dari El Alaoui: entre el compromiso político, la innovación y el liderazgo femenino

En el marco de la Semana de la Diáspora, El Periódico Marroquí entrevista a Zainab Tamim Dari El Alaoui, ingeniera informática y profesional con una trayectoria que combina tecnología, empresa y compromiso político.

Su interés por la política comenzó a los 14 años en Casablanca, en el seno de una familia vinculada a la historia política de Marruecos. Tras desarrollar su carrera profesional en distintos ámbitos, ha retomado su compromiso político desde la Unión Constitucional.

En esta entrevista, habla sobre los retos de la inteligencia artificial y la ciberseguridad, el futuro digital de Marruecos, la participación de los jóvenes en la política y los desafíos que afrontan las mujeres en los espacios profesionales y de decisión.

También reflexiona sobre el papel de la diáspora marroquí, no solo como fuente de inversión y recursos económicos, sino como una red de conocimientos, experiencia y contactos capaz de contribuir al desarrollo de Marruecos y de África.

Una conversación sobre compromiso, innovación y las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías para construir el futuro.

1. Trayectoria e identidad

1. A los 14 años ya daba sus primeros pasos en el compromiso político. Con la perspectiva que da el tiempo, ¿qué fue lo que atrajo a aquella adolescente hacia la política?

Creo que mi interés por la política es, ante todo, una historia familiar. Mi abuelo estuvo comprometido con el Partido del Istiqlal y, posteriormente, con la Unión Nacional de Fuerzas Populares. En mi familia, la política no era solo una cuestión de partidos: era una forma de hablar de Marruecos, de justicia y de responsabilidad. A los 14 años, en Aïn Chock, era curiosa, a veces idealista, pero, sobre todo, tenía ganas de comprender y actuar. Heredé esa cultura del compromiso, no la obligación de pensar como las generaciones anteriores. Mi abuelo me transmitió el interés por la política; la vida me enseñó a construir mis propias convicciones.

2. Su trayectoria abarca la ingeniería informática, la empresa, la acción pública, el desarrollo comercial, el análisis de datos, la inteligencia artificial y la ciberseguridad. ¿Cuál es el hilo conductor que une todas estas experiencias?

El hilo conductor es el deseo de ser útil y comprender cómo funcionan las cosas. La informática me enseñó el rigor; la empresa, el sentido de los resultados; y la política, la escucha y la responsabilidad. El análisis de datos, la inteligencia artificial y la ciberseguridad me han demostrado que la tecnología no vale nada si no responde a una necesidad humana. Nunca he querido elegir entre ser una mujer de terreno y una mujer de reflexión. Para mí, estas experiencias se complementan.

3. Considera su trayectoria un camino en construcción, más que una sucesión de puestos. ¿Qué experiencia la ha transformado más profundamente?

Lo que más me ha transformado ha sido el contacto directo con la realidad. Se pueden tener las competencias adecuadas, una buena idea y mucho trabajo detrás, sin que los demás te escuchen inmediatamente. Lo he vivido, especialmente en entornos en los que una mujer a veces tiene que demostrar más. Esto me ha enseñado a mantenerme firme, pero también a no volverme dura. Quiero conservar mi exigencia sin perder mi sensibilidad. Quizá esa sea mi mayor evolución.

4. Ha trabajado en ámbitos con lógicas muy diferentes: la política, la Administración, la empresa y la tecnología. ¿Qué ha aprendido de cada uno de ellos que no habría aprendido en los demás?

La política me ha enseñado que la confianza se construye lentamente. La Administración me ha permitido comprender el peso de los procedimientos y la necesidad de continuidad. La empresa me ha enseñado a decidir, negociar y asumir los resultados. La tecnología, por su parte, me ha enseñado a verificar antes de afirmar. Sobre todo, he aprendido que ninguno de estos ámbitos tiene por sí solo todas las soluciones. Hay que saber hacerlos dialogar y no confundir nunca autoridad con competencia.

2. Compromiso político y generación actual

5. Conoció el compromiso político a los 14 años. ¿Cómo percibe hoy la relación de los jóvenes marroquíes con la política y los partidos?

No me gusta escuchar que los jóvenes marroquíes no se interesan por la política. Cuando hablan de empleo, poder adquisitivo, educación, sanidad o igualdad de oportunidades, ya están hablando de política. Lo que ha cambiado es su relación con los partidos. Quieren respuestas concretas, no solo discursos, y quieren participar en las decisiones, no ser invitados únicamente para aplaudir.

También comprendo su desconfianza. Cuando no se perciben los efectos de la participación, se acaba dudando. A mi juicio, los partidos deben volver a ser espacios de debate, formación y responsabilidad, abiertos a jóvenes competentes, incluso cuando plantean preguntas difíciles. Y la educación cívica debe comenzar mucho antes de las elecciones. Tuve la suerte de descubrir ese mundo a los 14 años; me gustaría que otros pudieran implicarse libremente, sin ingenuidad y sin miedo a expresar sus opiniones.

6. Entre su primera experiencia en la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y su compromiso actual en la Unión Constitucional, ¿ha cambiado su visión de la acción política?

Crecí en una familia de izquierdas. Mi abuelo conoció el Istiqlal y, posteriormente, la UNFP; esa fue mi primera escuela política. Mi paso por la USFP se inscribía de forma natural en esa historia. Pero crecer también significa aprender a pensar por uno mismo. Mis experiencias en la empresa y en el ámbito tecnológico reforzaron mi sensibilidad liberal: creo en la iniciativa, el emprendimiento y la responsabilidad individual.

La UNFP se inscribe históricamente en una tradición de izquierdas, reivindicaciones sociales y democráticas; la Unión Constitucional se sitúa en una tradición liberal, más favorable a la iniciativa privada. Reconozco esa diferencia y la asumo. Eso no significa que haya olvidado la justicia social. Al contrario: mi legado familiar me enseñó por qué es importante, y mi trayectoria me ha llevado a reflexionar de otra manera sobre los medios para hacerla avanzar.

7. Cita a Abderrahman El Youssoufi y Ahmed Reda Chami como dos figuras que han marcado su trayectoria. ¿Qué ha aprendido personalmente de sus respectivas visiones de la acción pública?

Abderrahman El Youssoufi y Ahmed Reda Chami son dos referentes para mí, por razones diferentes. El Youssoufi representa, ante todo, una página de nuestra historia política: la constancia en el compromiso, el sentido de las instituciones y la alternancia de 1998. Por la historia de mi abuelo y de la UNFP, su trayectoria también me toca personalmente. Me recuerda que la política exige tiempo y, en ocasiones, mucho valor.

De Ahmed Reda Chami me inspira el paso del mundo empresarial a la gestión y las responsabilidades públicas. Esto conecta con mi propia trayectoria entre la tecnología y el desarrollo económico. Del primero he aprendido, a través de su ejemplo, la importancia de las convicciones; del segundo, la importancia de la competencia y la capacidad de ejecución. No los confundo, pero aprendo de ambos enfoques.

8. Regresa a la política después de acumular una importante experiencia en el sector privado y en las nuevas tecnologías. ¿Qué puede aportar hoy una profesional del mundo empresarial al debate político?

La empresa te enseña muy rápidamente que una buena intención no es suficiente. Hace falta un plan, recursos, plazos y resultados. Esta cultura puede enriquecer la acción pública. Por supuesto, un país no se gestiona como una empresa: el interés general debe estar por encima de la rentabilidad. Sin embargo, creo que sería beneficioso evaluar mejor las políticas públicas, escuchar a los profesionales que trabajan sobre el terreno y explicar claramente qué funciona y qué no. Esa es la exigencia que me gustaría aportar al debate.

9. ¿Es posible hacer política hoy sin comprender las transformaciones tecnológicas, económicas y sociales que atraviesan la sociedad?

No es necesario ser ingeniero para dedicarse a la política. Sin embargo, ya no se puede ignorar el impacto de la inteligencia artificial, la ciberseguridad o la transformación de las profesiones. Estas cuestiones afectan al empleo, la educación, los servicios públicos e incluso nuestras libertades. La función de un responsable político no consiste en saberlo todo, sino en comprender los desafíos, formular las preguntas adecuadas y rodearse de las competencias necesarias. La humildad intelectual se ha vuelto indispensable.

3. Tecnología, inteligencia artificial y Marruecos

10. Ha pasado de la informática al análisis de datos, después a la inteligencia artificial y ahora a la ciberseguridad. ¿Qué transformación tecnológica tendrá mayor impacto en Marruecos durante los próximos años?

Apostaría por la convergencia entre los datos, la inteligencia artificial y la ciberseguridad. La inteligencia artificial puede ayudar a tomar mejores decisiones, pero sin datos fiables resulta frágil; y sin seguridad, la confianza desaparece. En Marruecos, el verdadero desafío no consiste en seguir una moda tecnológica. Se trata de desarrollar nuestras propias competencias, proteger nuestros sistemas y conseguir que estas herramientas sean útiles tanto para las empresas como para los ciudadanos. Una transformación exitosa debe notarse en la vida cotidiana.

11. La inteligencia artificial suele presentarse como una revolución. Más allá de los discursos, ¿en qué sectores marroquíes puede producir cambios realmente medibles?

Veo aplicaciones concretas en la sanidad, la agricultura, la educación, la industria y los servicios públicos. Por ejemplo, puede ayudar a anticipar determinadas necesidades, optimizar el uso del agua o reducir las tareas administrativas repetitivas. Sin embargo, desconfío de los anuncios espectaculares. Antes de hablar de revolución, preguntémonos: ¿qué problema hemos resuelto, para quién y con qué resultado? La inteligencia artificial debe seguir siendo una herramienta al servicio de los profesionales y los ciudadanos, no una promesa abstracta.

12. Marruecos quiere reforzar su posición como centro tecnológico y digital de África. ¿Qué competencias siguen faltando para dar un nuevo salto?

Tenemos talento, pero debemos reforzar las competencias avanzadas en ciberseguridad, computación en la nube, ingeniería de datos e inteligencia artificial. A veces también falta conexión entre la técnica y el mercado: saber desarrollar una solución, financiarla, venderla y hacerla evolucionar. Insistiría igualmente en las competencias humanas: comunicarse, trabajar en equipo y tomar decisiones. Por último, las universidades y las empresas deben colaborar más. Un título es un punto de partida; la experiencia y el aprendizaje continuo marcan la diferencia.

13. La inteligencia artificial también puede acentuar las desigualdades entre quienes dominan la tecnología y quienes están alejados de ella. ¿Cómo evitar que la transformación digital genere una nueva brecha social?

Es un riesgo real. Si solo las personas mejor formadas y mejor equipadas se benefician de la inteligencia artificial, habremos creado una nueva desigualdad. Es necesario invertir en el acceso a las tecnologías digitales, la formación del profesorado, la reconversión profesional y herramientas adaptadas a las lenguas y a las realidades de los ciudadanos. Pienso especialmente en los jóvenes, que no disponen de las mismas oportunidades según el territorio en el que viven. La tecnología debe abrir puertas, no añadir un obstáculo más.

14. Actualmente trabaja en ciberseguridad. A medida que las empresas, las administraciones y los ciudadanos se digitalizan, ¿la ciberseguridad es una cuestión económica, de soberanía o ambas cosas?

Ambas cosas, claramente. Un ciberataque puede paralizar una empresa, exponer datos o interrumpir un servicio esencial: es un riesgo económico. Cuando se trata de infraestructuras y datos estratégicos, también es una cuestión de soberanía. Este trabajo me ha enseñado que la ciberseguridad no es únicamente responsabilidad de los expertos. Exige pedagogía, inversiones y una cultura de prevención. Y, como mujer en este ámbito, quiero demostrar que la experiencia y los conocimientos no se miden por el género ni por las apariencias.

4. Marruecos, África y la diáspora

15. Su trayectoria se desarrolla en un contexto marroquí, pero su actividad profesional evoluciona en un entorno tecnológico y económico que supera las fronteras. ¿Qué papel puede desempeñar la diáspora en la transformación digital de Marruecos y África?

La diáspora puede ser un magnífico puente de competencias. Pienso en los investigadores, ingenieros, emprendedores y profesionales marroquíes que conocen otros ecosistemas y pueden compartir sus experiencias. Su contribución no requiere necesariamente un retorno definitivo: pueden acompañar a una empresa emergente, abrir redes de contactos o participar a distancia en un proyecto de investigación. Lo esencial es crear colaboraciones duraderas, no limitarse a celebrar los éxitos individuales.

16. Se habla mucho de la diáspora como fuente de transferencias económicas. ¿No deberíamos hablar más de ella como fuente de competencias, experiencia, redes e inversión?

Sí, absolutamente. Las transferencias económicas son importantes, pero reducir la diáspora a eso sería ignorar gran parte de su potencial. Aporta ideas, métodos de trabajo, relaciones y conocimiento de los mercados internacionales. Para mí, un mentor que ayuda a una empresa joven a superar una etapa puede tener un impacto tan estructural como una financiación. Debemos aprender a reconocer y organizar mejor esta riqueza inmaterial.

17. ¿Cómo se pueden crear vínculos más eficaces entre los profesionales marroquíes establecidos en el extranjero y las empresas, instituciones y jóvenes emprendedores de Marruecos?

Empezaría por iniciativas muy concretas: programas de mentoría, proyectos conjuntos entre universidades y empresas, encuentros sectoriales y misiones de asesoramiento especializado. También hay que facilitar los intercambios a distancia. A menudo, lo que falta no es voluntad de contribuir, sino el interlocutor adecuado o un marco claro. Si queremos movilizar estas competencias, debemos ofrecerles proyectos concretos y objetivos que alcanzar conjuntamente.

18. ¿Puede Marruecos utilizar su diáspora como una verdadera red internacional de influencia económica, científica y tecnológica?

Sí, es una posibilidad interesante. La diáspora marroquí está presente en diversos entornos científicos, económicos y tecnológicos. Puede facilitar alianzas y contribuir a dar mayor visibilidad a nuestras competencias. Pero una red de influencia no se construye con eslóganes. Hace falta confianza, relaciones continuadas y una verdadera reciprocidad. Creo más en las colaboraciones concretas que en las grandes declaraciones.

5. Mujeres, liderazgo y responsabilidad

19. Su trayectoria abarca varios sectores en los que las mujeres siguen estando infrarrepresentadas, especialmente la tecnología, la ciberseguridad y determinados espacios de decisión. ¿Qué obstáculos ha encontrado personalmente?

He encontrado resistencias, a veces muy sutiles, en entornos profesionales y políticos en los que no siempre se espera que una mujer intervenga con seguridad. A veces, una idea se cuestiona menos por su contenido que por el hecho de que seas tú quien la defiende. Es agotador, sobre todo cuando has trabajado seriamente. Pero estas experiencias me han enseñado a documentar mi trabajo, mantener la calma y no dejar que el juicio de los demás defina mi valor. Me niego a convertir estos obstáculos en toda mi identidad.

20. Más allá de la representación, ¿qué permite realmente a una mujer asumir responsabilidades y mantenerlas en el mundo profesional y público?

En primer lugar, hacen falta competencias y la posibilidad de ejercerlas realmente. Después, reglas justas: acceso a las responsabilidades, reconocimiento del trabajo y evaluación transparente. A menudo se exige a las mujeres que sean fuertes, y es cierto que hace falta carácter. Pero la fortaleza individual no debe servir de excusa a las organizaciones para no cambiar. Una mujer no debería tener que demostrar el doble para obtener la misma confianza.

21. Marruecos cuenta hoy con una nueva generación de mujeres que desean estar presentes al mismo tiempo en la empresa, la tecnología, la sociedad civil y la política. ¿Cómo analiza esta evolución?

Creo que las mujeres marroquíes han evolucionado mucho, pero algunas percepciones sobre su lugar en la sociedad, lamentablemente, no han evolucionado al mismo ritmo.

Personalmente, tanto en el ámbito profesional como en la política, me he encontrado con hombres que parecían sentirse más incómodos ante mis competencias que preocupados por sus propios resultados. En ocasiones, una mujer que domina su campo y asume sus ambiciones puede generar resistencias.

He aprendido que la competencia no siempre protege de los ataques, pero sigue siendo nuestra mejor respuesta. Nunca he querido reducir mis ambiciones para tranquilizar a quienes podían sentirse incómodos con mi presencia.

Hoy creo profundamente que las mujeres no necesitan que se les conceda un lugar como un favor. Necesitan que se reconozcan su trabajo, su inteligencia y su capacidad para asumir responsabilidades.

Y, sobre todo, me niego a aceptar que una mujer tenga que brillar menos para ser mejor aceptada.

6. Una dimensión más personal

22. Si hoy pudiera encontrarse con aquella joven de 14 años que daba sus primeros pasos en el compromiso político en Aïn Chock, ¿qué consejo le daría?

Primero le diría: conserva tu amor por Marruecos como brújula. Para mí, el apego a la nación, a nuestras instituciones y al Rey, así como el respeto al interés general, deben estar por encima de los intereses personales. También le diría que no confíe demasiado rápido en política. Que escuche, observe, compruebe los actos y aprenda a distinguir las convicciones sinceras de las ambiciones circunstanciales.

Y, sobre todo, que no permita que las decepciones le arrebaten el optimismo. Encontrará obstáculos, injusticias y personas que subestimarán sus capacidades. A veces dolerá. Pero podrá atravesar esos momentos sin renunciar a quien es. A los 14 años no sabía todo lo que me esperaba; hoy le diría sencillamente: avanza con lucidez, valentía y confianza en tu trabajo.

23. Afirma que mira más hacia el futuro que hacia el camino recorrido. ¿A qué transformación le gustaría contribuir personalmente en Marruecos?

Me gustaría contribuir a acercar la tecnología, la economía y la acción pública. Marruecos dispone de un talento extraordinario; quisiera ver a más jóvenes, especialmente mujeres, acceder a las profesiones del futuro y a puestos de responsabilidad. La ciberseguridad y la inteligencia artificial no deben seguir siendo cuestiones reservadas a unos pocos especialistas. Si mi trayectoria puede ayudar a crear vínculos, transmitir experiencia o abrir una puerta, esa será ya una contribución de la que me sentiré orgullosa.

24. Si tuviera que resumir su trayectoria en tres palabras, más allá de los cargos y los títulos, ¿cuáles elegiría y por qué?

Elegiría compromiso, evolución y perseverancia. Compromiso, porque forma parte de mi historia familiar y de mi manera de entender la ciudadanía. Evolución, porque nunca he querido quedarme encerrada en una sola profesión o una sola idea. Y perseverancia, porque no se atraviesan la política y determinados entornos profesionales sin encontrar obstáculos. Mi camino no siempre ha sido fácil, pero he aprendido a seguir adelante.

25. ¿Qué significa hoy para usted ser marroquí, profesional, ciudadana y protagonista de la transformación en un mundo en el que las fronteras entre Marruecos, África y el resto del mundo están cada vez más conectadas?

Ser marroquí significa, para mí, tener raíces y una responsabilidad. Ser profesional significa buscar la mejora continua sin renunciar a los propios valores. Ser ciudadana significa rechazar la indiferencia. Y ser protagonista de la transformación significa intentar conectar todo ello: las competencias, el compromiso y el servicio a los demás. Creo que se puede sentir un profundo apego al propio país y, al mismo tiempo, estar abierto a África y al mundo. Espero dejar atrás proyectos útiles y, quizá, inspirar a otras mujeres para que se atrevan.

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