España concede una vía a la nacionalidad saharaui y, 24 horas después, el Polisario aparece junto al independentismo catalán
La coincidencia que Madrid no debería ignorar
Hay coincidencias políticas que merecen algo más que una simple nota a pie de página.
El 10 de septiembre, el Congreso de los Diputados aprobó la proposición de ley que establece una vía específica para que determinados saharauis puedan acceder a la nacionalidad española por carta de naturaleza y mediante un régimen especial de residencia. La iniciativa salió adelante con 168 votos a favor, 31 en contra y 145 abstenciones y deberá continuar ahora su tramitación en el Senado.
Al día siguiente, 11 de septiembre, representantes del Frente Polisario participaron en los actos independentistas de la Diada en Barcelona, junto a organizaciones que reclaman abiertamente la independencia de Cataluña de España. Europa Press confirmó la presencia de representantes del Frente Polisario, junto a representantes de movimientos independentistas de otros territorios.
La proximidad temporal es demasiado llamativa como para no plantear una pregunta.
¿Qué está haciendo realmente España?

Una nacionalidad aprobada hoy y un movimiento separatista en las calles mañana
La pregunta es sencilla: ¿qué está haciendo España?
Mientras Madrid se esfuerza por defender la unidad territorial frente al independentismo catalán, ¿es coherente facilitar nuevas vías de nacionalidad vinculadas a una comunidad cuyo principal movimiento político defiende también un proyecto separatista?
El problema no es la nacionalidad de las personas. El problema es la política que puede construirse alrededor de determinadas identidades cuando estas son utilizadas como instrumento de separación.
España conoce perfectamente las consecuencias del separatismo. Cataluña y el País Vasco forman parte de su propia experiencia.
Por eso, la imagen de representantes del Polisario compartiendo espacio político con independentistas catalanes, apenas un día después de la aprobación de la iniciativa sobre la nacionalidad saharaui, debería provocar algo más que silencio en Madrid.
