El presidente de la Asociación Sociocultural Marroquí en Euskadi Mostapha Ait Oukdim : alerta de que la crisis de Ceuta pueda alimentar la xenofobia y convertir a los marroquíes en “enemigos”.
La Asociación Sociocultural para la Integración del Colectivo Marroquí en Euskadi reclama respeto a los símbolos de Marruecos, rechaza la instrumentalización política de la crisis migratoria y pide responsabilidad a las instituciones y a los medios de comunicación
La crisis migratoria registrada en Ceuta tras la entrada masiva de personas por la frontera, entre ellas numerosos menores, ha vuelto a situar la gestión migratoria, la convivencia y las relaciones entre España y Marruecos en el centro del debate público.
En este contexto, la Asociación Sociocultural para la Integración del Colectivo Marroquí en Euskadi ha difundido un manifiesto en el que expresa su preocupación por el clima social generado alrededor de la crisis y advierte del riesgo de que una situación humanitaria y fronteriza termine trasladándose al conjunto de la comunidad marroquí residente en España.
Bajo el título “Contra el ultraje a los símbolos de Marruecos y la instrumentalización política de la crisis humanitaria. Por la dignidad, la convivencia y la verdad frente al odio y el oportunismo”, la organización reclama que la respuesta a la crisis se mantenga dentro de los principios de responsabilidad, respeto y convivencia.
La asociación considera legítima la preocupación generada por la llegada masiva de personas a Ceuta y por las dificultades que plantea la gestión de la frontera, pero sostiene que esa preocupación no debe convertirse en una justificación para generalizar contra una nacionalidad ni para presentar a la población marroquí como responsable colectiva de una crisis compleja.
Contra el ultraje a los símbolos de Marruecos
Uno de los principales puntos del manifiesto es la condena expresa de los actos de ultraje contra los símbolos de Marruecos.
La organización sostiene que la bandera y los demás símbolos representativos del país no deben ser objeto de actos de humillación o profanación y considera que quemarlos, pisotearlos o destruirlos no constituye una forma legítima de crítica política.
La asociación reclama a las autoridades y a los organizadores de movilizaciones una condena pública y explícita de estos hechos y pide que sean investigados y, cuando corresponda, perseguidos conforme a la legislación vigente.
En el mismo sentido, rechaza que este tipo de actuaciones puedan presentarse como una expresión de patriotismo. Para la entidad, se trata de comportamientos que alimentan la intolerancia y que deben ser condenados con independencia de cuál sea el símbolo nacional afectado.
El riesgo de convertir una crisis en un conflicto entre comunidades
El manifiesto advierte también sobre las consecuencias que una crisis fronteriza puede tener sobre ciudadanos marroquíes que viven desde hace años en España.
La asociación considera especialmente preocupante que personas integradas en la sociedad española puedan verse asociadas a acontecimientos ocurridos en la frontera de Ceuta con los que no mantienen ninguna relación.
En este sentido, el documento alerta de que la tensión generada por una crisis migratoria puede terminar afectando a la convivencia cotidiana si determinados discursos comienzan a presentar a una nacionalidad entera como un problema o una amenaza.
La organización pone el foco, por tanto, no solamente en los episodios concretos de insultos, agresiones o ataques contra símbolos marroquíes, sino también en el efecto acumulativo que este tipo de comportamientos puede producir sobre la percepción social de la comunidad marroquí.
A su juicio, existe el riesgo de que comportamientos inicialmente considerados aislados terminen adquiriendo una apariencia de normalidad si no reciben una respuesta institucional clara.
Una crisis migratoria “no exige munición electoral”
Otro de los ejes centrales del manifiesto es la denuncia de lo que la asociación considera una instrumentalización electoral de la crisis humanitaria.
La entidad sostiene que una crisis migratoria exige gestión, coordinación, cooperación bilateral y protección de los menores, pero no debería convertirse en un instrumento de confrontación partidista.
La organización rechaza que el sufrimiento de las personas migrantes y la preocupación legítima de los ciudadanos de Ceuta sean utilizados para alimentar discursos basados en el miedo o para simplificar una realidad compleja en mensajes destinados a movilizar apoyos electorales.
El manifiesto cuestiona especialmente la tendencia a señalar a un país o a una nacionalidad como responsable colectiva de una situación que, según la asociación, requiere analizar también las responsabilidades y decisiones institucionales.
El objetivo, sostiene la entidad, debería ser encontrar soluciones y no convertir a una comunidad en un “enemigo” político o social.
Críticas al tratamiento mediático de Marruecos
La asociación también dirige parte de su crítica al tratamiento mediático de la crisis y de las relaciones entre España y Marruecos.
En particular, denuncia que determinados espacios de debate recurran de manera frecuente a voces conocidas por mantener posiciones especialmente hostiles hacia Marruecos, mientras considera necesario ampliar la presencia de expertos y profesionales capaces de aportar contexto sobre las relaciones hispano-marroquíes.
La organización reclama así mayor pluralidad y responsabilidad a los medios de comunicación.
A su juicio, la elección de las voces que participan en el debate público puede influir directamente en la percepción social de un país y de su población, especialmente cuando una crisis ya genera tensión y preocupación.
La asociación considera que presentar sistemáticamente a Marruecos desde una perspectiva de amenaza puede contribuir a reforzar prejuicios y dificultar la convivencia entre las comunidades española y marroquí.
“Marroquí” no puede convertirse en sinónimo de amenaza
Otro de los mensajes centrales del manifiesto es el rechazo a cualquier generalización basada en la nacionalidad.
La organización afirma que no acepta que el término “marroquí” pueda convertirse en sinónimo de amenaza y condena los discursos que generalizan o deshumanizan a las personas por su origen.
También rechaza los insultos y agresiones contra ciudadanos, comercios o símbolos marroquíes y reclama que estos hechos reciban una respuesta pública firme.
Para la asociación, defender la seguridad y el bienestar de Ceuta no exige humillar a Marruecos ni a su población, del mismo modo que reclamar una política migratoria seria no implica convertir a una comunidad entera en responsable de los problemas derivados de la gestión fronteriza.
La responsabilidad de las instituciones
El manifiesto reclama asimismo una respuesta institucional clara frente a cualquier expresión de odio o xenofobia.
La organización considera que la condena de las agresiones, insultos y ultrajes contra símbolos nacionales debe ser inequívoca, independientemente de que estos símbolos sean españoles o marroquíes.
En este sentido, reclama que los hechos que puedan constituir delitos de odio sean investigados y, cuando corresponda, perseguidos de acuerdo con la legislación vigente.
La asociación considera que la rapidez y contundencia de las respuestas institucionales tienen una importancia especial para evitar que determinados comportamientos terminen siendo percibidos como tolerables.
Más diálogo y cooperación entre España y Marruecos
Frente al clima de tensión, la organización reivindica una relación entre España y Marruecos basada en el diálogo, la cooperación y el reconocimiento mutuo.
El manifiesto recuerda que ambos países mantienen una relación marcada por la proximidad geográfica, los intercambios humanos y económicos y una larga historia de vecindad.
Desde esta perspectiva, la asociación considera que las diferencias y las crisis deben abordarse mediante los canales diplomáticos y políticos correspondientes, evitando que los episodios de tensión terminen deteriorando la convivencia entre ciudadanos de ambos países.
La organización reclama también una gestión migratoria “seria y humana”, especialmente en lo relativo a los menores, y defiende una cooperación bilateral que permita afrontar los desafíos migratorios sin trasladar sus consecuencias a comunidades enteras.
Un llamamiento a la convivencia
Como conclusión, la Asociación Sociocultural para la Integración del Colectivo Marroquí en Euskadi reclama respeto a la dignidad de todas las personas, independientemente de su nacionalidad u origen.
Entre sus principales reivindicaciones figuran una gestión responsable de la crisis migratoria, la condena unánime de cualquier ultraje contra símbolos nacionales, mayor pluralidad en los medios de comunicación y responsabilidad de la clase política en el relato construido alrededor de la crisis.
La asociación considera que la indignación legítima ante una situación migratoria compleja no debe transformarse en xenofobia y que ningún interés electoral debería situarse por encima de la dignidad humana.
La entidad concluye defendiendo una idea central: la seguridad de Ceuta y una política migratoria eficaz pueden defenderse sin convertir a Marruecos o a los marroquíes en un enemigo colectivo.
El manifiesto está firmado por El Mostapha Ait Oukdim Oukdim, presidente de la Asociación Sociocultural para la Integración del Colectivo Marroquí en Euskadi.
