Jalihenna Uld Errachid: una figura clave en la historia política y diplomática del Sáhara marroquí
Durante más de cinco décadas, el nombre de Jalihenna Uld Errachid ha estado estrechamente ligado a la evolución política del Sáhara y a las transformaciones que han marcado esta región estratégica. Considerado una de las voces saharauis más influyentes dentro del Estado marroquí, su trayectoria combina acción diplomática, negociación internacional, liderazgo local y participación directa en los hitos que han definido el Sáhara contemporáneo.

Orígenes y formación: de Laayoune a Madrid
Nacido en Laayoune, en el seno de la histórica tribu Reguibat, Uld Errachid creció en un entorno donde la autoridad tribal, la movilidad sahariana y la centralidad cultural del desierto moldearon su identidad pública. Tras completar estudios superiores en Madrid, regresó en un momento decisivo: la reorganización del territorio del Sáhara occidental tras el fin de la administración española.
Ese contexto —a mediados de los años 70— coincidía con un periodo de transición internacional, en el que Marruecos buscaba recuperar la soberanía sobre las provincias del sur mientras emergían movimientos separatistas apoyados desde Argelia.
La Marcha Verde y el Acuerdo de Madrid: un papel histórico
Jalihenna Uld Errachid figura entre los dirigentes saharauis que apoyaron abiertamente la estrategia marroquí para recuperar el territorio. Durante la preparación de la Marcha Verde de 1975, colaboró con el rey Hassan II en los trabajos políticos y diplomáticos previos a la movilización.
Tras anunciar públicamente su adhesión al retorno del Sáhara al marco marroquí, fue encargado de gestiones internacionales destinadas a consolidar el apoyo al Acuerdo de Madrid, firmado con España, que puso fin a la administración colonial en el territorio. A partir de ese momento, su presencia se consolidó en la arquitectura institucional del Estado.
Responsabilidades institucionales: de ministro a presidente del CORCAS
La trayectoria política de Jalihenna Uld Errachid se desarrolló a lo largo de varias etapas que reflejan su peso creciente dentro del Estado marroquí. Su primera gran responsabilidad llegó en 1977, cuando fue nombrado Ministro de Asuntos Saharianos, cargo que ocupó hasta 1995. Durante casi dos décadas, dirigió los programas destinados a integrar administrativa, económica y socialmente a las provincias del sur, asegurando la articulación entre las instituciones locales y el Estado central en un periodo clave de consolidación territorial.
Paralelamente, su influencia se reforzó en el ámbito representativo. Elegido diputado por Laayoune, y posteriormente presidente del consejo municipal desde 1983, Uld Errachid se convirtió en una figura destacada de la escena política regional. Su papel como mediador entre las comunidades saharauis y los centros de decisión nacionales contribuyó a estabilizar el diálogo interno y a fortalecer la presencia del Estado en la región.
En el plano internacional, su actividad fue igualmente determinante. Representó a Marruecos ante organismos como las Naciones Unidas y la Organización de la Unidad Africana, defendiendo la posición marroquí en momentos especialmente delicados del conflicto. Sus intervenciones y su capacidad de interlocución permitieron contrarrestar las narrativas separatistas en foros multilaterales y consolidar la visión marroquí ante la comunidad internacional.
La última etapa de su recorrido se abrió en 2006, cuando fue designado presidente del Consejo Real Consultivo para los Asuntos del Sáhara (CORCAS), en el marco de las reformas impulsadas por el rey Mohammed VI. Desde esta función, desempeñó un papel central en la elaboración de propuestas políticas, entre ellas el Plan de Autonomía de 2007, ampliamente reconocido por numerosos países como una iniciativa seria y realista para una solución duradera.
Una figura representativa para las comunidades saharauis
Para una parte importante de la población local, Jalihenna Uld Errachid representa a aquellos líderes tribales que optaron por la estabilidad dentro del Estado marroquí, articulando la continuidad histórica de las estructuras saharauis tradicionales con las instituciones modernas del país.
Su influencia se explica por:
- su legitimidad tribal y social,
- su rol como mediador entre Rabat y las comunidades saharauis,
- su capacidad para interpretar tanto la lógica del Estado como las dinámicas sociales de la región.
Influencia en la política sahariana contemporánea
El impacto de Jalihenna Uld Errachid en la historia del Sáhara se refleja en múltiples dimensiones. En primer lugar, su contribución a la integración institucional fue decisiva, participando activamente en la construcción de la administración moderna de las provincias del sur y facilitando la articulación política de los líderes locales dentro de la estructura marroquí.
Además, su papel diplomático fortaleció la posición de Marruecos en el debate internacional, especialmente en lo relativo a la propuesta de autonomía, proyectando una visión coherente y estratégica frente a la comunidad global.
Paralelamente, Uld Errachid ha encarnado durante décadas un liderazgo saharaui basado en la continuidad histórica y en la participación política, promoviendo la gobernanza interna y ofreciendo un modelo estable en contraste con las dinámicas de ruptura que surgieron en los años setenta.
Jalihenna Uld Errachid no es solo un responsable político: es una de las figuras que han marcado profundamente la evolución del Sáhara desde los años 70 hasta hoy. Su trayectoria refleja las distintas etapas del proceso de integración, la consolidación institucional de las provincias del sur y la estrategia diplomática de Marruecos para promover una solución política duradera basada en la estabilidad regional.

